Un papel en blanco es el cuerpo delicuescente, el leve universo que abro para diseminarlo.
Uso mi rodilla derecha para abrirme paso, dejar flotar la imaginación mientras el folder negro de mis pensamientos toma el control.
Empiezo a cazar las letras como estrellas, cosiéndolas en este aire a ciegas…..
Enciendo mi alma en el candelabro de cada palabra,
Recojo las cenizas y plasmo con ellas lo que no dicen los adagios de miradas…
Es un juego metafórico, tal vez intrínseco ya que sin él, esta travesía me llevaría de nuevo a mi propio infierno…
Es cruda poesía, pero da igual, la como hasta vomitar en cortos renglones ¡mis podridas emociones!...
Me alimenta, ella entretiene la demencia, en un mundo sin conciencia, sin razón, sin paciencia ni fe ni clemencia…
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