Ya lo sé, el sol saldrá a las seis
Y se ira también a esa hora como ayer,
Las personas pasan como páginas de un libro que hay que leer,
¡Ya lo sé vida!, en la lucha por existir esta siempre el temor absurdo a morir,
¡Falacia de ironías! Creernos inmortales
Cuando algunas orquídeas no viven el mes…
¡Lo sé, no necesitas decirme! Que los sueños no son reales,
Que el dinero es un hartazgo momentáneo y aun así, lo que en realidad vales,
Las vidas son controladas y trazadas por mentes reforzadoras del placer
¿Quién no lo sabe?....
Dime, ¿dime si no has detallado las barreras que impone el poder?
Que la familia incorpora sus tradiciones a los niños
Y la sociedad los adopta segándolos hasta su vejes,
¡Es el ciclo de complacer y perder! el trueque más absurdo en el que se puede creer
Cambiar la inocencia por codicia ¡he ahí el origen de mi misantropía!
¡Y el motivo de esta cruda poesía!....
¿Entonces, donde hay un lugar para que vuele el pensamiento y la conciencia?
En los rincones donde no hay tv, en el arte que nadie quiere ver,
En los mensajes de sonidos que todos odian,
En la mirada de un niño cuando se asombra,
En las palabras del poeta, los arpegios del bohemio,
En Los besos de dos enamorados, en el grito de un recién nacido
En la danza de los árboles cuando les canta el viento
y en el llanto de las cataratas de un bosque conmovido…
y en el llanto de las cataratas de un bosque conmovido…
Los animales son cazados, perseguidos y humillados por los humanos
¿Por qué? Porque no necesitan dinero para comer,
Porque no venden su libertad y en su programación mental no existe el deseo de matar
¿Entonces quién es el que no ha de pensar?...
¡Dime tú, Humanidad fratricida!
Y a pesar de todo, la madre tierra en sus hijos vuelve a creer,
Hace que los frutos nazcan, que el aire no se agote,
Criando más animales para ser saboreados en nuestros insaciables paladares
Dime que mañana nada será igual, que el hombre recapacitara,
El cielo será rosa, las cárceles estarán vacías, y no existirá más injusticia
¡O dime la verdad humanidad!, ¡que este pandemónium nunca acabara!....