Tal fue la ventolera sacudida invernal
Que ninguna magnánima lágrima pudo escaparse,
Que ningún visillo de mentira pudo cubrir el aire….
Sin tiempo de lamentarse, totalmente desarmado
Como un ladrón que en pleno trajín da la espalda
Recibiendo diez balazos de plomo atravesándole el corazón
y en su propia sangre deciden dejarlo ahogarse….
Triar entre fullerías de sargazos con su sombra quemada
De tanto sol, de tanto viaje,
Con sus inquietos cantos de mar,
Con su escopolamina carnal, con su danza sin final
Y entre la ufana natural belleza de escaramujos
Que dejan acercasen a su polen, al néctar de sus jugosos frutos
Para degollar he hidratasen con la sangre de ávidos intrusos.
¡Preferí los escaramujos!
Se siente mejor gotear y empapar a un cuerpo desnudo
Que secarlo, desatando sus nudos,
Se siente mejor desangrarse por completo
Con una sonrisa En este ritual iracundo
Que perder el tiempo, cada segundo
Al intentar develar un arcoíris en sargazos sin cuerpo ni fruto,
En siluetas a merced de la marea envueltas en telarañas espesas,
En recuerdos que solo dejan inviernos y más nunca serán como los primeros,
Qué No traerían consigo ninguna primavera,
Cuando el amor ya se hallaba oscuramente extinto
Y llegas tú para encender y dar luz a dos olvidadas velas….
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