"Dime, romántico de corazones perdidos, dime, bufón, marioneta de mil almas, tú, que te autodenominas poeta,

¿Qué harás con tus versos sin su olor, sin su piel?, ¿Acaso mitigarán el dolor de los que no quieren escucharlos?,

Ojalá revienten en tu boca, Ojalá te ahoguen la soledad y el abandono salidos de tu propia tinta, de tu propio papel, Porque como tu bien sabes, los poetas no podéis dar nada, solamente palabras,

Para que podamos saborear vuestras insulsas experiencias, la falacia, la mentira de vuestras vidas, sin la calidez del amor sois menos que nada, igual que los demás mortales, así pues fallece en tu palabra, Llora en soledad, conoce al fin el dolor, Poeta".

Kutxi Romero

domingo, 19 de diciembre de 2010

Carta de un pirata

Elegí una gota de agua entre millones de mares,
 Entre huellas de dedos uniformes  
Cayendo del cielo al suelo
Elegí una burbuja con cientos de colores
Parecidos a los del plumaje de un azulejo en pleno vuelo,
A tus ojos verdes amor, que siempre viajan llenos……

He zarpado toda mi vida en el mismo barco sin ancla,
Con la misma bandera negra rota  y cosida,
 Más allá de la luz clara de las velas ¡Izando siempre mi propia calavera!
Para que la queme el sol y esta lo siga a donde sea…

Hasta que un día al levantarme el parche del ojo
Divise a lo lejos una aleta de ballena,
Escamas magenta y una cabellera roja bermellón,
Un cuerpo desnudo que me dio la vista de nuevo
Y la cordura que había tirado al mar como uno más de mis anzuelos…

¿Qué hacia una sirena como tú hipnotizando a un hombre sin alma?
¿A un peregrino de  aguas turbias  sin perdón de Dios?
Sin pensar en la maldita luna llena ¡fiel amante de mis noches en vela!
Ni en la filarmónica, que a veces  descolgaba de mis cabellos
Para entonar con mí vos ronca una placida canción de amor.
Sin pensar en nada de esto, la tome de su muñeca,
Me guiñó un ojo, despojándome de mi estupor
Arrojándome a su lava  salada e inquieta,
Deshaciendo para siempre de "pirata" mi etiqueta ….

Desde entonces se convirtió en mi ancla,
En el mapa que marca ningún rumbo pues el tesoro es cada beso
 El placer de la batalla lo encuentro con su sexo,
Y el efecto del licor añejo me lo otorga  dormir ahogado
 A su lado cada día ¡en su cabello  mojado!

Aquí me quedare hasta el fin de los tiempos,
Adiós piratas, crímenes, lujurias delfines y burdeles
 ¡Fueron buenos momentos!
Adiós  soledad, espero que  esta botella te acompañe
Que La tinta no se vierta, el cristal no se empañe,
 Hasta la playa la puedas llevar y con alguien más desahogarte,  
Allí quedara grabada nuestra historia
Pero aquí construiré la mía  ¡contigo sirena!
¡Oh, contigo sirena! ¡He encontrado la gloria!

Andrés Ángel
Dedicado a: Viviana Cuartas Taborda

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