Hombres combaten a los muertos en rincones sedientos de oscuridad,
Demonios armados elijen quienes morirán, quienes quedaran de su lado
Pues las cuentas del destino ¡tarde o temprano se han de pagar!,
Repiten entre unísonos coros, al dar rondas de limpieza…
¡Amuletos son esclavas de metal!,
Una punta gruesa es tu daga ¡te puede salvar!
La otra punta no la mires, es el peso del doble filo,
¡Con ella fácilmente te pueden degollar! …..
Como cuando se corta una rebanada de torta con un afilado cuchillo,
Cuida tu espalda, una voz sin cuerpo se desvanece acercándose ya,
Guerras a muerte, batallas campales en las calles y
Aquellos que sobreviven, absorbidos por el encuentro de maldad
¡Tiemblan sin cesar!, empuñan su mano y nunca duermen ni comen
¡Son soldados sin aviso!, el sol nunca les sonrió y ahora los ha abandonado por siempre….
Nubes y mares poseídos por negras almas sin nombre
Jinetes del apocalipsis, burdamente así se les conoce…
Se escuchan en los cielos galopar con sus oxidadas herraduras chisgueteadas en sangre,
Con sus crines amarradas por muñones de hierro,
Arropados con mantas de densa tela que cubren sus macabros rostros
Y cortan con silbidos iracundos, las ondas del apacible aire que dejan frió como el hielo…
Provocan Gritos en las esquinas, rastros de Huellas que marcan largas carreras recorridas,
Abren brechas y delatan sitios de homicidios.
Persigo un olor de almizcle, ron y vino,
Miro al tejado y un cuervo se lanza
Como un espíritu que lleva el diablo en busca de mi blando ojo,
Me atrapa en su mirada y me dejo llevar…
Despierta mi cuerpo, satanás se ríe a mi lado y me dice
Sin mover ni un solo labio:
¿Viste maldito condenado? ahora sin tu espíritu deberás irte
¡El sueño se ha culminado!...
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