El pavimento estaba listo, para hacer de nuestros pasos cerillas de pasión,
La noche a nuestro favor ¿Dónde estaba la luna? ¡En tu musa, ella se encarnó!
Respondían entre risas, estrellas proféticas……
Pensé ser el vaquero, pero tú tenías tu propio lazo y lo ibas meneando en tu cintura
¡Corcel de color piel, puente de ensueño ¡creador de imaginación!
Pensé ser el sensato, pero de esos abundan, o más bien:
Los que no fingen serlo y en verdad lo son ¡revientan sanatorios!
Pensé ser un maduro señor pero mi demonio impulsivo
Fue más que imposible reprimirlo…
Pensé ser yo mismo, y esto basto….
¡Se encendió el terciopelo! ¿Sus restos? no preguntes por sus restos…
Los dedos como magia en el aire los esparcieron!...
Pero las sonrisas las olvidaron, ¡quedaron tatuadas en el lienzo de los rostros y el recuerdo!
Empezó el incendio, hace años se planeó, ¡quemarlo todo! ¡Irónica ilusión!
Hoy humedecimos el sol y la ilusión ¡se convirtió en la palpitación que a golpes nos desgarro!,
No fue necesario la Gasolina ¡sobro adrenalina entre tu yo!
Sé cuánto me quemo y no quiero meter más la mano al fuego,
Quiero bañarme ahí adentro y que se revuelque el infierno de placer con nuestro sudor,
Que nos queme por completo, y solo nos deje el deseo…
Aún estoy en medio de su furor, conservo el olor...
¿Y el gemido?… ¡no me hagas hablar del gemido!:
¡Concierto sinfónico que mis oídos jamás han escuchado en clave de sol!,
¡violines magistrales entre tus cuerdas vocales!.
¡violines magistrales entre tus cuerdas vocales!.
Los saxofones inquietos que sonaban aun con estuches
¡Los tocamos! Y pusieron a cuatro piernas a bailar a su antojo, a un ritmo inaudito
¿Y el incendio? su quemadura en tercer grado aun quema las notas...
Aun arden sus flamas, y las brasas pasadas ¡negras, frías y apagadas!
No nos sirven ni siquiera como tierra ¡por que hasta el cielo subiremos este incendio!
Solo tú y yo…
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