"Dime, romántico de corazones perdidos, dime, bufón, marioneta de mil almas, tú, que te autodenominas poeta,

¿Qué harás con tus versos sin su olor, sin su piel?, ¿Acaso mitigarán el dolor de los que no quieren escucharlos?,

Ojalá revienten en tu boca, Ojalá te ahoguen la soledad y el abandono salidos de tu propia tinta, de tu propio papel, Porque como tu bien sabes, los poetas no podéis dar nada, solamente palabras,

Para que podamos saborear vuestras insulsas experiencias, la falacia, la mentira de vuestras vidas, sin la calidez del amor sois menos que nada, igual que los demás mortales, así pues fallece en tu palabra, Llora en soledad, conoce al fin el dolor, Poeta".

Kutxi Romero

sábado, 9 de octubre de 2010

¡Incendio en tercer grado!

El pavimento estaba listo,  para hacer de nuestros pasos cerillas de pasión,
La noche a nuestro favor ¿Dónde estaba la luna? ¡En tu musa, ella se encarnó!
Respondían  entre risas, estrellas proféticas……
Pensé ser el vaquero,  pero tú tenías tu propio  lazo y lo ibas meneando en tu cintura
¡Corcel de color piel, puente de ensueño ¡creador de imaginación!
Pensé ser el  sensato,  pero de esos abundan, o más bien:
Los que no fingen serlo y en verdad lo son ¡revientan sanatorios!
Pensé ser un maduro señor pero mi demonio impulsivo
Fue más que imposible reprimirlo…
Pensé ser  yo mismo, y esto basto….
¡Se encendió el terciopelo! ¿Sus restos? no preguntes por sus restos…  
Los dedos como magia en el aire los esparcieron!...
Pero las sonrisas las olvidaron, ¡quedaron  tatuadas  en el lienzo de los rostros y el  recuerdo!
Empezó el incendio,  hace años se planeó, ¡quemarlo todo!  ¡Irónica ilusión!
Hoy  humedecimos  el sol y la ilusión ¡se convirtió en la palpitación que a golpes nos desgarro!,
No fue necesario la Gasolina ¡sobro adrenalina entre tu yo!
Sé cuánto me quemo y no quiero meter  más la mano al fuego,
Quiero bañarme ahí adentro y que se revuelque el infierno de placer  con nuestro sudor,
Que nos queme por completo, y solo nos deje el deseo…
Aún estoy en medio de su furor, conservo el olor...
¿Y el gemido?…  ¡no me hagas hablar del gemido!:
¡Concierto sinfónico que mis oídos jamás han escuchado en clave de sol!,
¡violines magistrales entre tus cuerdas vocales!.
Los saxofones inquietos que sonaban aun con estuches
¡Los tocamos! Y  pusieron a cuatro piernas a bailar a su antojo, a un ritmo inaudito
¿Y el incendio? su quemadura en tercer grado aun quema las notas...
Aun arden sus flamas, y las brasas  pasadas ¡negras, frías y apagadas!
No nos sirven ni siquiera como tierra ¡por que hasta el cielo subiremos este incendio!
Solo tú y yo…


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