El del norte, ella del este ¡el mismo viento, el mismo oriente!
el, un lobo condenado a muerte,
ella, un hada de fuego y agua ¡como una luz celeste!...
el, una llave.. ¡un corazón remendado!,
ella, una templada cerradura.. ¡una aguja de oro forjado!..
El y ella esculpiendo minutos mágicos,
cauterizando ¡risas, lagrimas y sudores!...
maldiciendo con caricias y frases los miseros recuerdos...
dos espiritus rebeldes, ¡40 dedos adherentes!...
desprendidos de cerrojos, reproches yugos y cadenas latentes...
y es que lo que sienten, no lleva ningún nombre,
ni títulos ni mandamientos ¿para que reglas si fueron libres al quererse?
El y ella, dos poetas redimidos, ¡dos almas que han sido exiliadas del paraíso!
¡dos esencias del infierno, follándose la oscuridad del cielo!,
derrumbando el mundo entero, las paredes de hielo.. ¡cantando un solo himno!...
el y ella, dos esencias de la tierra que han hecho de la luna su cuna y su tumba,
del amor: juego, comedia, agria atadura y hoy lo endulzan con locura,
con el crujido de sus cuerpos en su propio invento...
El y ella, como el agua que besa el cemento, y sube de nuevo a mojar el firmamento,
como la tierra virgen que jamas se seca esperando el amor como un fatal invierno,
el y ella , como dos luces desveladas..
como dos estrellas flageladas, en busca del mar
para tirasen de cabezas y hasta el infierno nuevamente remar...
"Dime, romántico de corazones perdidos, dime, bufón, marioneta de mil almas, tú, que te autodenominas poeta,
¿Qué harás con tus versos sin su olor, sin su piel?, ¿Acaso mitigarán el dolor de los que no quieren escucharlos?,
Ojalá revienten en tu boca, Ojalá te ahoguen la soledad y el abandono salidos de tu propia tinta, de tu propio papel, Porque como tu bien sabes, los poetas no podéis dar nada, solamente palabras,
Para que podamos saborear vuestras insulsas experiencias, la falacia, la mentira de vuestras vidas, sin la calidez del amor sois menos que nada, igual que los demás mortales, así pues fallece en tu palabra, Llora en soledad, conoce al fin el dolor, Poeta".
Kutxi Romero
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